Lo que más me ha sorprendido: la pantalla

Una pulsera de actividad con pantalla AMOLED de 1,74 pulgadas a este precio es mucho decir. Y la verdad es que se ve bien, incluso con sol. El primer día que salí a correr y pude leer el ritmo cardíaco sin tapar la pantalla con la mano me ganó. Detalle pequeño, pero importa.

El GPS integrado cambia las cosas

Esta es la diferencia real respecto a la Band 9. Sin llevar el móvil encima, la pulsera registra tu ruta con GNSS. Para mí, que salgo a caminar por el monte los fines de semana, eso es mucho. No es el GPS más preciso del mercado, ojo, pero cumple perfectamente para uso recreativo.

La batería promete 21 días y, con uso normal (notificaciones, sueño, un par de entrenos semanales), me he acercado bastante a eso. Con GPS activado en cada salida, baja a algo más de una semana. Normal.

A quién le recomendaría esto, y a quién no

Si buscas una pulsera completa por menos de 70 euros, sin pagar el sobreprecio de una Fitbit o un Garmin de entrada, la Band 10 Pro tiene mucho sentido. Los 150 modos deportivos son un número de marketing, seamos honestos, pero los básicos funcionan bien.

Lo que no te va a dar: respuesta precisa en deportes de alta intensidad ni integración perfecta con apps de terceros como Strava. Para uso diario y seguimiento general, sobra y sobra.