Lo que notas nada más usarla

El pegamento sale limpio. Sin hilos, sin grumos, sin ese rastro pegajoso que se lleva por delante el papel de tu hijo cuando intentas despegarlo mal. Fíjate que parece una tontería, pero con las barras baratas ese detalle marca la diferencia entre un trabajo de cole presentable y una catástrofe arrugada.

La textura es suave, desliza bien y el secado es rápido de verdad, no el «rápido» de las cajas que luego te deja esperando dos minutos con el papel pegado en el aire. Aquí en un momento ya está.

A quién le va bien y a quién no

Si tienes niños en primaria, si haces scrapbooking puntual o si simplemente necesitas tener pegamento en casa sin gastarte un dineral, esta barra es perfecta. 73 céntimos por 21 gramos da mucho más juego de lo que parece.

Ahora, para cartón grueso, madera o proyectos que requieren fuerza de verdad, olvídalo. No es su función. Esta barra es para papel, cartulina, fotos ligeras. Ahí brilla.

Mi única reserva

El tamaño. 21 gramos se acaban antes de lo que quieres si tienes un par de niños en casa con proyectos del colegio cada semana. La solución fácil es comprar varias a la vez, que al precio que están tampoco duele. Pero convenía decirlo, porque nadie quiere quedarse sin pegamento a mitad de un mural de Egipto un domingo por la tarde.