El olor a infancia tiene nombre

El Pritt Stick huele igual que en los noventa. No sé si eso es un mérito técnico o simplemente nostalgia, pero la primera vez que abrí este pack de 4 y destapé el primero, me transporté directamente a clase de plástica con ocho años. Mi hija, que tiene seis, lo usa ahora para sus recortables del fin de semana y me lo pide por nombre. Eso dice bastante.

Lo que me importa de verdad: pega bien en papel, cartulina y cartón sin arrugar ni dejar manchas blancas. La barra desliza suave, no tiras de producto de más, y si tu niño se mancha las manos (pasa siempre), sale con agua fría. Sin dramas.

A quién le vale y a quién no

El pack de 4 unidades de 11 g es perfecto si tienes niños en edad de cole o si haces manualidades con regularidad. Cuatro barras dan para meses. La barra individual se queda corta en duración, así que comprar en pack tiene sentido real, no es un truco de marketing.

Lo que no te voy a engañar: si buscas pegamento para superficies pesadas, madera o tela, este no es tu producto. Es pegamento de papel, hace su trabajo en papel, y ahí es imbatible a este precio.

Para proyectos del cole, scrapbook o esas tardes de manualidades con los peques, perfectamente. Sin complicaciones y con la tranquilidad de que los ingredientes son mayoritariamente naturales. Para mí, chollo claro.