Lo que más me llamó la atención

El revestimiento de titanio no es solo marketing de caja. La diferencia con un parasol plateado clásico se nota al tacto: más rígido, más denso. Y eso se traduce en que refleja mejor el calor en lugar de simplemente bloquearlo a medias. El verano pasado probé uno de esos plateados de dos euros en el bazar y el volante seguía quemando. Con este tipo de acabado la historia cambia.

El tamaño ajustable (de 130 a 140 cm de largo y 68 a 80 de ancho) es el detalle que hace que valga para casi cualquier turismo normal. No para una furgoneta, ojo, pero para un Seat, un Volkswagen o similar entra perfectamente.

Lo que debes saber antes de comprarlo

La instalación es de ventosas y varillas plegables, nada complicado. En menos de un minuto está puesto. Plegado ocupa lo que una revista gruesa, así que no desaparece en el maletero entre los cables y el triángulo.

Mi reserva honesta: no lo compraría para un SUV grande ni para parabrisas muy curvados. La forma plana tiene sus límites y en cristales muy inclinados pueden quedar huecos laterales que dejan pasar luz. Para un coche de tamaño mediano, perfectamente.

¿A quién le encaja?

Si aparcar a la sombra es una quimera donde vives, esto por 17 euros es una compra sensata. Si tienes garaje o aparcas siempre cubierto, te lo puedes ahorrar. Así de claro.