Lo que promete el bote

Goodyear mete mucho en 300 ml. Inyectores, turbo, DPF, válvula EGR y admisión: cinco puntos críticos de cualquier diésel moderno. La marca es conocida, aunque aquí no estamos ante neumáticos sino ante química de motor, que es otro mundo.

Mi vecino lo usó después de que su Peugeot 308 diésel empezara a tirar más de lo habitual en ciudad. Lo echó al depósito con el llenado, condujo un ciclo largo por autovía como indica el fabricante, y el ralentí mejoró bastante. No es milagro, perfectamente puede ser que el motor simplemente agradeciera una limpieza que llevaba demasiado tiempo pendiente.

A quién le encaja y a quién no

Si tu coche tiene entre 80.000 y 150.000 km, nunca has tocado el DPF y notas el consumo algo disparado, esto tiene sentido. Es mantenimiento preventivo, no reparación. Para eso está pensado.

Si ya tienes la luz del DPF encendida de forma permanente o el turbo hace ruidos serios, un aditivo de 13 euros no va a solucionar nada. Ahí necesitas taller, sin rodeos.

La reserva honesta que tengo es que 300 ml para un solo tratamiento resulta un poco justo si tu depósito es grande. Mira tú por dónde, en eso los fabricantes siempre aprietan.

El precio, que también importa

Por lo que vale, es razonable. Otros aditivos de marcas menos conocidas cuestan igual o más. Que esté entre los más vendidos de Amazon España algo dice, porque los conductores de diésel no suelen tirar el dinero a lo tonto. Para mantenimiento rutinario cada 15.000 km, la relación es bastante digna.