Lo que te encuentras al abrir el paquete
Llega doblada en una bolsita compacta, ligera. El tacto del poliéster 210D es decente para el precio, no es papel de seda pero tampoco un trapo grueso. La talla XL (245x105x125 cm) cubre bien una naked o un scooter grande sin quedar corta por los lados, que es el problema clásico de las fundas baratas.
El primer día que la puse empezó a llover por la tarde. Perfectamente, pensé, prueba de fuego sin buscarlo. Al día siguiente la moto estaba seca por dentro. Las costuras llevan una capa sellada que cumple, al menos con lluvia normal. Con tromba de agua ya no te garantizo nada, pero para el día a día funciona.
A quién le merece la pena y a quién no
Si tienes moto en garaje cerrado, no la necesitas. Esta funda es para quien aparca en calle, en comunidad de vecinos o bajo un porche abierto donde el polvo y la humedad hacen de las suyas.
Para mí, el punto fuerte es la protección UV. El sol de verano destiñe plásticos y sillín con una rapidez que da pena. Aquí la tela tiene tratamiento contra rayos, y se nota que no es un añadido de marketing.
Mi única reserva honesta: las gomas de los bajos son justas. En días de mucho viento la funda se mueve algo. No se vuela, pero se desplaza. Unos flejes o un sistema de cierre más sólido la haría perfecta. Con todo, a 19,99 euros es difícil pedirle más sin ser injusto.