Lo que es y lo que no es

Mira, esto no es un martillo de emergencia de los de toda la vida. Es un llavero. Pequeño, ligero, amarillo fosforito. Lo llevas siempre encima porque va con las llaves, y eso es exactamente su gracia: no sirve de nada guardado en la guantera si el coche acaba bajo el agua.

Tiene dos funciones. Rompe el cristal lateral de un golpe seco (lleva una punta de carburo de tungsteno que se activa al presionar) y corta el cinturón de seguridad con una pequeña cuchilla integrada. Nada de botones raros, nada que aprender.

Lo que me convenció de verdad

Un compañero de trabajo tuvo un accidente el año pasado. Nada grave, pero el cinturón quedó bloqueado y tardaron un rato en sacarlo. Desde entonces, fíjate, le di más vueltas a este tipo de cosas de lo que me esperaba. Ocho euros es literalmente lo que cuesta un café con tostada en el aeropuerto.

La reserva honesta: el plástico del cuerpo no transmite confianza de primera calidad. Y el amarillo fluorescente es feo, punto. Pero lo encuentras en dos segundos dentro del coche, que es exactamente lo que necesitas en una situación de pánico.

Para quién tiene sentido

Para casi cualquier persona que conduzca habitualmente, perfectamente. Para quien ya lleva uno en el coche y quiere otro juego de llaves también equipado, tiene todo el sentido. Para quien busca un regalo práctico sin gastar mucho, también.

Lo que no es: una herramienta profesional de rescate. Es una segunda oportunidad pequeña que cuesta menos que cualquier otra excusa para no tenerla.