Lo que hace bien, y lo hace muy bien
Tengo un WD-40 desde que vivo sola. El primero lo compré para una bisagra que chirriaba cada vez que abría la puerta del dormitorio a las siete de la mañana. Funcionó al instante. Desde entonces lo uso para tornillos oxidados que no ceden, contactos eléctricos húmedos, cremalleras atascadas, manchas de adhesivo en plástico. Fíjate que hasta le di uso en unos pedales de bicicleta que llevaban meses agarrotados y quedaron como nuevos en dos minutos.
A 10,95 euros el bote de 400ml, la relación con lo que resuelve es difícil de discutir.
La reserva honesta que nadie te cuenta
Mira, el WD-40 no es un lubricante de largo recorrido. Desplaza la humedad, afloja, limpia, pero si lo que necesitas es lubricar algo de forma duradera (una cadena de bici, por ejemplo, o un mecanismo que trabaja fuerte), necesitarás algo más específico después. El WD-40 te saca del apuro, no te hace el mantenimiento.
También hay que ventilar bien cuando se usa en espacios cerrados. El olor es intenso y bastante persistente.
A quién le recomiendo esto
A cualquiera con casa, coche o trastero. Sin matices. Es uno de esos productos que no piensas en él hasta que lo necesitas con urgencia, y entonces da igual lo que cueste: lo quieres ya. Tenerlo antes de ese momento es simplemente inteligente.