Lo que me convenció (y lo que me sorprendió)
Fíjate, yo era de las que pensaban que un compresor tan pequeño no podía ser serio. Cabe en la guantera, pesa poco más de medio kilo, y aun así llega hasta 150 psi. La pantalla LED es clara incluso con sol directo, y los seis modos preconfigurados (coche, moto, bici, pelota...) hacen que no tengas que pensar nada. Lo seleccionas, lo enchufas a la válvula y listo. Se para solo cuando alcanza la presión elegida.
La batería de 2000 mAh da para unas tres o cuatro ruedas de coche antes de pedir carga. No es para hinchar un camión, pero para el uso cotidiano va sobrado. Y carga por USB-C, así que no necesitas un cable especial.
La reserva honesta que te tengo que decir
Hace algo de ruido. No escandaloso, pero si lo usas de noche en un parking de comunidad, los vecinos se van a enterar. Y el plástico tiene ese tacto un poco hueco que tienen los gadgets de gama media, no transmite solidez de herramienta profesional.
Para mí, el punto clave es este: si tienes coche, moto o bici y no quieres depender de una gasolinera abierta, 32 euros es un precio muy razonable. Si buscas algo para uso intensivo o profesional, mira otra cosa. Pero para el común de los mortales que quiere solucionar un imprevisto sin dramas, este Xiaomi cumple perfectamente lo que promete.