Lo que más me gustó: pasa desapercibido

La primera vez que vi una foto de este ventilador pensé que era un plafón normal. Eso, para mí, ya es un punto. Las aspas retráctiles no son solo un truco visual: cuando las recoges, el techo queda limpio, sin ese aspecto de aspas inmóviles acumulando polvo. Y en invierno, que es cuando uno se olvida de que tiene ventilador, agradeces no verlo ahí colgado sin hacer nada.

El motor DC es silencioso de verdad. No el silencioso de caja, sino el de poner la televisión en volumen bajo y no escuchar nada más. A velocidad 2 o 3 apenas notas que está funcionando, lo cual es exactamente lo que quieres en un dormitorio.

La luz, decente sin más

Tiene tres tonos de luz y regulación de intensidad, todo desde el mando. Para iluminación de apoyo está bien. Si esperas que sea la lámpara principal de un salón grande, puede quedarse corta. En una habitación mediana o un despacho, perfectamente.

El mando incluye temporizador de dos horas, que es un detalle que parece pequeño hasta la primera noche de verano que te quedas dormido con él puesto.

¿A quién le encaja?

A quien viva en un piso con techos normales (no más de 2,7 metros) y quiera algo funcional sin que parezca un aparato industrial. A quien madruga y comparte habitación. A quien busca un ventilador que en invierno no moleste visualmente.

Si tienes un loft con techos altos o necesitas potencia para una estancia grande, este no es tu ventilador. Para el resto, a este precio, es una compra sensata.