Once euros, cero expectativas de lujo

Cuando algo cuesta 11,46 euros, el cerebro ya sabe que no va a dormir como en un Marriott. Y perfectamente, eso no es lo que se le pide a este Intex. Lo que se le pide es que aguante una noche de festival sin desinflarse a las tres de la mañana, que quepa en cualquier bolsa y que no haga ruido cada vez que te giras. En eso, la verdad, cumple bastante bien.

Me lo llevé a un camping el verano pasado, de esos de última hora donde acabas en una parcela de tierra pelada. Sin estera debajo, directamente sobre el suelo. El colchón se mantuvo inflado toda la noche, no con la firmeza de uno de cien euros, pero suficiente para no amanecer con la espalda hecha polvo.

Para quién tiene sentido y para quién no

Tiene sentido si vas de camping dos o tres veces al año, eres de los que prefieren gastarse el dinero en la comida del viaje, o necesitas algo de reserva para cuando vienen visitas inesperadas. En esos casos, a este precio, es una compra sin drama.

No te lo recomiendo si duermes muy mal en superficie blanda, si tienes problemas de espalda crónicos o si campas seguido y con condiciones duras. Para eso hay opciones más sólidas, aunque cuesten bastante más.

Una reserva honesta: necesitas bomba para inflarlo, no viene incluida. Fíjate en eso antes de hacer el pedido, porque es el detalle que se olvida siempre y que fastidia la primera noche.