Lo que más me ha sorprendido
Ocho litros es mucho sitio. Puedes meter un pollo entero sin origami. La mayoría de freidoras de aire que rondan este precio se quedan en 4 o 5 litros, así que ya de entrada la Princess SlimFry tiene un argumento serio. La ventana de visualización parece un detalle menor hasta que llevas semanas sin abrir la cesta a destiempo y las patatas te lo agradecen.
La pantalla táctil responde bien, los 8 programas preconfigurados cubren lo que cocina el 90% de la gente (pollo, pescado, verduras, repostería), y el apagado automático es de esas cosas que das por sentadas hasta que te salvan la cena.
A quién le encaja y a quién no
Perfectamente pensada para familias o para quien cocina en cantidad. Si vives solo y tienes encimera pequeña, este cacharro te va a comer el espacio sin piedad. Los 2000W se notan: calienta rápido, pero también en la factura si la usas a diario con intensidad.
La cesta es lavable a mano sin drama. No he visto confirmación de que vaya al lavavajillas, así que no cuentes con eso.
Mi reserva honesta: Princess no tiene la fama de Philips ni de Cosori en este segmento. La build quality se nota correcta, no premium. Para un uso cotidiano sin exigencias extremas, funciona. Si buscas algo que dure diez años con uso intensivo, quizá merece pensarlo.
A 78,50 euros con estas dimensiones y funciones, la relación es buena. Fíjate si el stock aguanta.