Lo que me sorprendió al usarla

La compré en tamaño 750ml para el gimnasio y la primera mañana metí agua con hielo. Dos horas después seguía fría. No helada, pero fría. Para una botella a este precio, eso ya es decir algo.

El cierre es de rosca y no hay drama con los goteos: la metí boca abajo en la mochila sin pensar, y ni una gota. Eso, perfectamente, es lo mínimo que le pido a una cantimplora, pero hay marcas más caras que no lo cumplen.

El acero inoxidable se nota limpio al tacto, sin ese regusto metálico que arruina el agua por la mañana. Y que entre en el lavavajillas es un detalle que agradezco más de lo que debería.

A quién le encaja y a quién no

Si buscas algo para el escritorio, el gym o la bici y no quieres gastar más de 15 euros, esta botella tiene sentido. El rango de tamaños (desde 500ml hasta 1,2L) también ayuda a que cada uno encuentre su medida.

Mi reserva honesta: la tapa no tiene asa ni mosquetón, así que si eres de los que cuelgan la botella en la mochila con un clip, tendrás que comprar uno aparte. No es un problema grave, pero es un detalle que la ficha no aclara.

Para el precio que tiene, la relación con lo que ofrece es buena. No es una marca con historia detrás, pero funciona como tiene que funcionar, y eso en este segmento no siempre es evidente.