Lo que hace diferente a este trasto
Mira, a primera vista parece un bote más. Pero el detalle que me enganchó es que funciona como dos cosas a la vez: pulverizador fino para aceite y dispensador de goteo según cómo coloques la boquilla. Para la freidora de aire es una pequeña joya. Nada de empapar la comida, solo una nube ligera que cubre sin encharcarse. La primera vez que lo usé con unas patatas lo noté enseguida: menos grasa, mismo crujiente.
Tiene 470ml de capacidad, que es bastante generoso para un utensilio de este tipo. El cuerpo es de plástico negro mate, no da sensación de baratija aunque tampoco es que vayas a enseñárselo a nadie con orgullo especial.
Lo que me genera alguna reserva
La boquilla hay que limpiarla con cierta frecuencia o el aceite la obtura. No es drama, pero si eres de los que odian limpiar accesorios pequeños, te lo aviso ya. También funciona mejor con aceites ligeros, como el de girasol o el de oliva suave. Con un aceite de oliva virgen extra muy denso, el spray pierde algo de finura.
Para ensaladas o vinagretas funciona perfectamente. Para cocina diaria también. A quién no le veo utilidad real es a quien ya tiene una aceitera de toda la vida y no usa freidora de aire, porque entonces el argumento principal se cae.
A 9,59 euros, para lo que ofrece, la relación es bastante razonable.