Lo que te encuentras al abrirlo

Llega compacto, doblado al vacío, y huele a nada. Eso ya es una buena señal. Lo estiras sobre el colchón de 90x190 y el elástico perimetral agarra bien, sin esa sensación de que se va a escapar por una esquina a las tres de la mañana. La superficie es suave, de viscosa, y no cruje. Ese detalle importa más de lo que parece cuando llevas media hora intentando dormirte.

La capa impermeable: funciona, con matices

He probado protectores baratos que sudan. Literalmente: te despiertas con la sensación de haber dormido dentro de una bolsa. Este no. La membrana impermeable hace su trabajo sin convertir la cama en un invernadero, aunque si eres de los que tiene el calor muy disparado por las noches, nota algo más de temperatura que sin protector. Es honesto reconocerlo.

La certificación Oeko-Tex está ahí para quien le preocupa lo que toca su piel ocho horas seguidas. Para mí eso suma, especialmente si hay niños o pieles sensibles de por medio.

A quién le merece la pena

Si tienes colchón nuevo y quieres protegerlo sin gastarte el doble de lo que vale la funda, esto tiene sentido. También si buscas algo para habitación de invitados o cama de niño donde los accidentes son parte del paisaje.

No lo recomendaría a quien duerme muy acalorado y ya tiene problemas con el calor en verano. Y ojo: a 15 euros, las expectativas tienen que ser de 15 euros, no de 60.