Lo que me sorprendió al sacarlas del paquete

La primera vez que abrí el paquete esperaba ese tacto áspero y casi crujiente que tienen las sábanas baratas de toda la vida. No fue así. La microfibra cepillada tiene una suavidad que no te esperas a este precio. No es el algodón egipcio de un hotel de cinco estrellas, claro, pero tampoco se le parece en nada a lo que sueles encontrar por menos de quince euros.

El color gris es un gris medio, bastante neutro, sin ese azulado raro que a veces aparece en las fotos de producto y luego te llega en casa.

A quién le encajarán y a quién no

Perfectamente válidas para una cama de invitados, una habitación de estudiante o simplemente tener un juego de repuesto sin sufrir. Las uso en la cama del cuarto de visitas y nadie se ha quejado, fíjate.

Mi reserva honesta: si eres de los que necesitan sábanas con algo de peso y caída, estas son bastante ligeras y puede que notes la diferencia respecto al algodón. También transpiran menos en noches de calor intenso, eso es real.

Lo del certificado Oeko-Tex me parece un dato importante a este precio, porque garantiza que no llevan químicos raros. Dos fundas de almohada incluidas, bajera con elástico que aguanta bien el colchón sin escaparse por las esquinas. Por 14 euros, el juego completo. Pocas veces el precio y lo que recibes están tan alineados.