Lo que hace, bien explicado
Este trasto de Yarramate es un bote de aceite con doble salida: puedes verter normal o pulverizar, según lo que necesites. El spray es de los de bomba manual, sin gas, así que tú controlas cuánto sale. Para pintar una sartén antes de hacer tortitas o aliñar una ensalada sin ahogarla en aceite, funciona perfectamente. El cuerpo negro con protección opaca ayuda a que el aceite no se oxide con la luz, que es un detalle que no siempre encuentras a este precio.
La prueba de la cocina real
Mira, lo usé una mañana que quería hacer huevos a la plancha sin que la sartén nadara en aceite. Tres pulsaciones del spray, listo. Sin goteos por el lateral, sin manchar el fogón. Eso ya me ganó. Lo que menos me convenció es que el mecanismo de cambio entre spray y vertido requiere un pequeño giro que al principio descoloca, no es tan intuitivo como parece en las fotos.
La capacidad de 470ml es generosa para el tamaño que ocupa. Cabe en cualquier encimera sin robar espacio.
A quién le viene bien, a quién no
Si cocinas solo o en pareja, vigilas las calorías o simplemente odias las manchas de aceite por el fregadero, este dispensador tiene mucho sentido. Para familias numerosas que usan aceite a espuertas, quizás se quede corto en capacidad o en durabilidad a largo plazo, porque a 6€ tampoco vamos a pedir milagros de materiales. La calidad alimentaria del plástico está certificada, eso sí. Para el precio que tiene, cuesta poco arriesgarse.