Lo que te encuentras al abrirlo
El vidrio pesa. No mucho, pero lo suficiente para que no parezca un juguete de feria. El negro obsidiana queda bastante bien encima de la encimera, sin llamar demasiado la atención. Fíjate que a veces los gadgets de cocina baratos tienen ese plástico resbaladizo que da mala espina desde el primer momento. Este no.
Lo llené de aceite de oliva virgen extra y lo probé directo sobre la bandeja de la freidora de aire. El spray sale fino, uniforme, sin ese chorro gordo que te encharca la comida. Para barnizar unas patatas o un lomo de merluza antes de meter al horno, funciona perfectamente. Controlas cuánto aceite usas de verdad, que es justo el punto.
El detalle que importa y la reserva honesta
El mecanismo 2 en 1 permite usarlo como pulverizador o como botella dispensadora normal, cambiando la boquilla. Práctico para aceites más espesos que no pulverizan bien.
Mi reserva: la boca de llenado es justa. Con una aceitera normal hay que usar un embudo o tienes el lío servido. No es un drama, pero te lo digo para que no te lleves un disgusto el primer día.
A quién le recomiendo esto sin dudar: quien usa freidora de aire a menudo, quien quiere reducir el consumo de aceite sin complicarse la vida. A quien cocina poco o ya tiene un spray de cocina decente, mira tú por dónde, probablemente no le aporta gran cosa. Pero a 3,99 euros el riesgo es mínimo.